Reseña: Fouché, el genio tenebroso (Kim)

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¿Cuántas veces hemos oído la expresión poder en la sombra? Personas que, siempre en segundo plano y alejados del foco de las cámaras, están al lado de los que gobiernan manejando los hilos por encima de cualquier ideología que no sea el ansia de poder y el beneficio personal. Figuras tan desconocidas como influyentes y fascinantes.

Con semejante descripción uno podría pensar que nos estamos adentrando en el pantanoso terreno de la conspiranoia… pero lo cierto es que no, que personajes así han existido siempre y que, por desgracia, siempre existirán. De hecho, gracias al tebeo que tenemos entre manos, vamos a tener el placer de conocer a uno de ellos: Joseph Fouché.

Joseph Fouché fue una importante, aunque no siempre reconocida, figura de la política francesa desde los comienzos de la Revolución Francesa a finales del S. XVIII hasta la restauración de la Monarquía en la segunda década del S. XIX pasando por el Imperio napoleónico. Simplemente por haber estado ahí en esos tres momentos ya nos debería dar una idea de los “ideales” (ponedle tantas comillas como queráis) del personaje: y es que Fouché fue, sucesivamente, el más duro de los revolucionarios que despojaron a la nobleza y la monarquía de su poder y sus riquezas, un hábil malabarista que supo sortear las luchas de poder en los gobiernos revolucionarios para mantener su posición de privilegio y una pieza clave durante el ascenso y la caída del nuevo emperador cuando le república se vino abajo. Y todo ello manteniéndose fiel a un ideal: él mismo. Un personaje capaz de cambiar de ideología y de lealtades siempre que fuese necesario para mantener sus privilegios. Vamos, toda una fuente de inspiración para muchos políticos modernos.

En cualquier caso, y aunque son temas que se tocan en el cómic que tenemos entre manos, no estamos aquí para debatir sobre transfuguismo, espionaje, cohecho, tráfico de influencias, sillas giratorias, falta de principios, mentiras a la cara del pueblo o patadas a la hemeroteca, tan habituales en nuestra sociedad, sino para hablar de la fantástica biografía de este personaje, basada en la que ya escribió Stefan Zweig en 1929, que el veterano dibujante e historietista Kim (Joaquim Aubert Puigarnau) acaba de publicar de la mano de Norma Editorial.

Si nos fijamos en la trayectoria del artista catalán, desde sus comienzos con las historias de Martínez el Facha hasta la premiada dupla con Antonio Altarriba (El arte de volar, El ala rota) pasando por la autobiográfica Nieve en los bolsillos, la política, la denuncia y el espíritu crítico siempre han estado presentes en mayor o menor medida en sus creaciones, así que no es de extrañar que para su última obra haya vuelto a la carga… pero de una manera inteligentísima.

Kim nos muestra la vida, pero también los ardides y maquinaciones, de Fouché sin tomar partido, de manera precisa y quirúrgica, sin juzgar el personaje ni establecer ningún juicio de valor, como si fuese la crónica de un observador neutro. No necesita enfatizar ni distorsionar para desarrollar su tesis porque la mera exposición del personaje y su comportamiento resulta más que suficiente. Y es que, como hemos comprobado tantas veces, la realidad siempre supera a la ficción.

Esta manera de narrar encaja perfectamente con el estilo habitual de Kim, con sus característicos rótulos descriptivos en la parte superior de cada viñeta que le dan esa distancia que comentábamos antes, su realismo con un ligero toque de caricatura a la hora de retratar personajes y su obsesión por el detalle y el rigor en fondos, vestimentas y cualquier otro elemento que ayude a dar forma al contexto histórico en el que se desarrolla la obra. Además, en esta ocasión, el dibujo cuenta con el refuerzo del color, también a cargo del propio Kim.

Norma Editorial nos presenta esta obra en un lujoso álbum de 120 páginas a todo color en gran formato en el que acompañaremos al político francés a lo largo del viaje de su vida en 9 capítulos desde su nacimiento en 1759 hasta su fallecimiento en 1820 y descubriremos que el cinismo, oportunismo y profundo egoísmo de cierta clase política es algo que venía ya de lejos…

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