Reseña: El umbral de lo siniestro (Junji Ito)

Junji Ito vuelve a la carga con El umbral de lo siniestro, un tomo que recopila cuatro relatos cortos que el maestro del terror hizo durante el confinamiento, y que demuestran que tras 30 años en los más alta, sigue en plena forma con una obra (bueno, cuatro), que nos ha gustado un montón.

Estas son las cuatro historias que como bien reza la sinopsis, «explora el umbral que separa el mundo de los vivos y el de los muertos, lo real y lo fantasmagórico, la fe y la locura, la vigilia y el sueño«:

  • La cuesta de las plañideras, en la que veremos como una pareja llega a un pueblo rural en el que conocen a una extraña mujer, la plañidera, que contagia con su pena a la protagonista con horrorosas consecuencias.
  • La madona, una historia que gira en torno a un internado de élite católica, donde la protagonista tendrá que lidiar con las obsesiones de su director, y la maldad de la subdirectora, en torno a barrabasadas cristianas de los más espeluznantes (y molonas).
  • La corriente espectral de Aokigahara es un viaje onírico a las profundidades de un extraño bosque asentado en la ladera del monte Fuji, donde una pareja que iba a suicidarse descubren algo asombroso.
  • El duermevela cambia de tono y nos lleva a la ciudad, donde una serie de asesinatos apuntan al protagonista como responsable de estos, e incluso él mismo duda de si realmente es así. Veremos qué pasa.

El dibujo de Junji Ito una vez más nos maravilla, y es que estamos enamorados de la capacidad del autor en transmitir esos ambientes tan cargados de mal rollo, repletos de detalles y de personajes inquietantes. Pocos peros podemos poner en este aspecto.

Este tomo de 216 páginas en blanco y negro nos llega de la mano de ECC en formato flexibook, e incluye un epílogo escrito por el propio Junji Ito. Indispensable.

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