Reseña: Diario felino de Junji Ito: Yon y Mu (Junji Ito)

¿Qué pasaría si Junji Ito, el maestro del terror, hiciera una comedia en la que se ríe de sí mismo? Pues que tendríamos este Diario felino de Junji Ito: Yon y Mu, un manga muy divertido, que te lees de una sentada y que entra como cuchillo caliente en mantequilla.

A Junji ITo le gustan más los perros (¿y a quién no?), pero para contentar a su mujer acepta (sin opción a la réplica), acoger por un lado a Yon, el gato que estaba en casa de sus suegros, y por otro a Mu, un gato de raza noruega, de una tienda que nadie quería comprar. Esto y la compra de una casa nueva son el punto de partida de esta historia que nos ha gustado un montón.

Es muy gracioso como se muestra entusiasmado con la compra de su nueva vivienda, casoplón japonés de dos pisos, suelos de madera, buen barrio, etc, y al poco, gracias a que tiene dos gatos, el suelo está lleno de pequeñas marcas, todas las paredes forradas con protectores para evitar arañazos, el olor a pipí y caca de la caja de arena, etc. Ya sabéis, cosas de gatos, que son animales como se suele decir “muy suyos”, que de repente te muerden sin sentido alguno y sin aviso, que pasan de ti salvo cuando te buscan, no sabes muy bien por qué, que duermen a los pies de tu cama, o apoyados de formas imposibles en las patas de una silla, que van por ahí correteando con un trozo de caca que se les ha quedado atascada en el pelaje del culo, que se vuelven literalmente locos con los juguetes para gatos tipo palo con bolita de pelos, y que se convierten en el rey de la colina en esas torres gigantescas y caras que se les suelen comprar para que jueguen.

Recalcar que el cómic es 100% humor, pero es muy divertido ver cómo Ito se ríe de él mismo reaccionando con caras terroríficas, teniendo visiones, y esperando siempre lo peor de las cosas del día a día de los gatos, y hacer pensar al lector que va a pasar algo malo, que evidentemente nunca sucede. Incluso dibuja con caras espeluznantes a su mujer y suegros. Buena metáfora…

ECC nos trae este tomito en formato rústica flexibook, que dispone de 116 páginas en blanco y negro, que incluye preguntas al autor, y un epílogo escrito por él mismo. Y que os recomiendo que si como yo sois amantes de la obra de Ito, este es un rara avis que no podéis dejar pasar por alto.

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