Reseña: Mashle #2 (Hajime Komoto)

Tras haber sido aceptado en la Escuela de Magia Easton, Mash Burnedead se enfrenta a Lance Crown, un mago especializado en la manipulación de la gravedad, pero con un noble propósito para alzarse con el título de Visionario Divino… o no tanto. Así finalizaba el anterior volumen y, en este segundo, se resuelve el enfrentamiento con mucho, mucho humor, ¿alguien lo dudaba, acaso?

El segundo volumen de la obra de Hajime Komoto sirve para presentar las tres residencias que componen la Escuela de Magia: los valerosos Adler (a la que pertenece el alocado Mash), la erudita Orca y los oscuros y prepotentes Lang. Pero sobre todo se va a incidir en la sempiterna confrontación entre los Adler y los Lang, dos residencias contrapuesta ética y espiritualmente. Esta rivalidad, que va a marcar los próximos tres números, está encarnada en las figuras contrapuestas de Mash y Abel, el líder indiscutible e increíblemente poderoso de los Siete Colmillos, en particular. Un subgrupo que cree en la supremacía de los magos por encima de los meros mortales y que enarbolan la necesidad de erradicar y eliminar a los no-magos como bandera.

Así pues, como podéis ver, se inicia una batalla entre el bien y el mal que, como os podéis imaginar, va a estar plagada del humor cafre made in Komoto. En especial, el humor en este volumen no sólo va a estar protagonizado por Mash, sino que va a entrar en liza un nuevo rival (humorístico): Dot Barrett, un joven mago que no es capaz de ligar ni a la de tres y que se enamora de cualquier chica que le preste la más mínima atención. Eso sí, a tozudez y valentía no le ganará nadie y su combate contra Silva es uno de los más espectaculares hasta la fecha por su crueldad y su resolución. Por supuesto, las gamberradas humorísticas de Komoto estarán a la orden del día y nos ofrece uno de los gags más divertidos de este par inicial de volúmenes: ¿cómo decidieron a qué casa debía pertenecer Mash? Intentad no reíros con la explicación que se nos ofrece.

El dibujo, como ya era patente en el primer número, sigue rayando a un muy alto nivel, con un gran detalle y un enorme dinamismo en las batallas, en las que casi puedes sentir los golpes que reciben los personajes (y, sobre todo, los que propina Mash). Simplemente sensacional y que además viene aderezado con un diseño de personajes notable en la concepción de los Siete Colmillos.

El volumen se cierra con un breve pero intenso encuentro entre Abel y Mash que nos ofrece un pequeño anticipo de lo que está por venir: él y los Siete Colmillos se lo van a poner muy difícil a Mash y a sus compañeros de Adler para poder progresar en la escuela.

Como ya se hizo en el primer volumen, los extras siguen rayando a buen nivel con los falsos teasers que se crearon para la publicación en la revista original, la presentación de personajes y las habituales preguntas y respuestas.

Por todo ello, Mashle sigue consolidándose como una de las apuestas más interesantes en el actual panorama del shonen, con una gran cantidad de humor y de acción y con un argumento que va ganando enteros y entidad propia a medida que avanzan los números.

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