Reseña: Carnaza Humana #1 (Yuu Kuraishi, Kengo Mizutani y Kazu Inabe)

La vida te da sorpresas, o eso decía la canción de Rubén Blades. La última que me ha dado a mçi ha venido de parte de ECC Ediciones, y ha sido descubrir que existen mangas de terror cuyo autor, atención, NO es Junji Ito. Ya, ya sé que estáis tan atónitos como yo. Os doy punto y aparte para recuperaros de la impresión y os hablo de este primer número de Carnaza Humana.

Se sitúa esta historia en un Japón al borde del colapso, en todos los sentidos. Las temperaturas están por las nubes, la tasa de natalidad por los suelos y nuestros protagonistas Ie y Kazu vuelven a casa desde el instituto mientras comentan como la civilización se va a la mierda, cuando son gaseados y secuestrados. Lo siguiente que Ie ve al despertar es que es el único ser humano consciente en un almacén lleno de cadáveres colgando del techo como lo hacen los gorrinos en el matadero. Y justo después ve como estos cadáveres convenientemente procesados y despiezados, como haría cualquier buen charcutero.

Quién está secuestrando ciudadanos para despiezarlos y por qué son los principales enigmas que se plantean en este primer número y la verdad es que Carnaza Humana hace un buen trabajo a la hora de construir tensión gracias a un buen ritmo y a un dibujo que como suele ser costumbre, a más detallado y retorcido, más desagradable e inquietante.

Un punto con el que, sin embargo, no puedo estar tan contento, es con los personajes protagonistas. Salvando a Kazu, tanto Ie, como los otros dos compañeros que conoce en este primer tomo, me resultan medianamente planos y unidimensionales, pero siendo esto una presentación, podemos albergar la esperanza de que acaben siendo más interesantes de lo que se ha dejado ver hasta ahora. Interesantes como sí que son los horrores que se esconden en las instalaciones donde están todos encerrados, y que como de costumbre buscan usar lo inquietante y desagradable para explorar varios puntos de la condición humana, como con la sexualidad, la alienación social o la conspiranoia. Nada que no hayamos visto ya en otros títulos del género, pero indudablemente tratado con la gracia y el nervio necesarios para que una historia como esta funcione.

La edición que nos trae ECC está bastante bien. Es la clásica impresión en blanco y negro con encuadernado rústico y sobrecubiertas de color, pero el papel es bastante consistente y en ningún momento he temido que el tomo se deshaga.

Así pues, quedamos a la espera de que el segundo número coja velocidad y resuelva estas son nuestras impresiones de Carnaza Humana. No está mal y te deja con un poco de hambre por saber qué viene después. Justo lo que le pedimos a un entrante.

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