Reseña: Un Mundo Feliz – Aldous Huxley | Fred Fordham

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Corren tiempo extraños, raros… o al menos es lo que me parece. Todo el mundo esta una constante tensión alimentada, convenientemente, por partidos políticos, medios afines y opinadores tanto amateurs como profesionales. La civilización humana ha llegado a la cúspide de una era de la información donde nunca ha sido más fácil tener acceso a cualquier dato y aun así el ser humano vive subyugado a mentiras de 140 caracteres. El modelado social que se ha vivido durante estos últimos años ha sido tal que, envuelto en la bandera de la moralidad de lo políticamente correcto, ha conseguido cambiar los hábitos sociales de la mayoría de habitantes del globo. Todo potenciado por unas redes sociales que han arrebatado a las personas la libertad de pensar de manera individualista y que las llevan a vivir de manera religiosa el culto de la autocensura por miedo al señalamiento y cancelación publica. Una censura que se lleva con el orgullo culpable del que se porta un cilicio bien apretado. La Santa Inquisición de «lo social» nos ha enseñado que salirte del guion marcado, opinar de manera distinta o tener un criterio fuera de lo moralmente aceptado te convierten en una persona a reeducar. Y es curioso que en la época donde más libertades sociales estamos viviendo sea, siempre según el griterío del poblacho tuitero, en el que más fascistas, racistas, machistas y homofobos haya. Como digo son tiempos extraños para mi o quizás es que simplemente mi cerebro se resiste a una reeducación cada vez más sofocante.

Y todo este rollo viejuno viene al caso para hablaros de la nueva novela grafica que ha editado Planeta Comic, Un mundo Feliz. Una nueva visión, que no revisión, del clásico de Aldous Huxley en la que se nos retrata a una sociedad abocada al consumismo, en la que las personas no son educadas sino adoctrinadas y donde todo pensamiento individual es inmediatamente señalado, aislado y asimilado para que no dañe el pensamiento único. Un nuevo orden mundial que ofrece bienestar y felicidad al módico precio de nuestra sobrevalorada libertad. Salvando las distancias, las similitudes de esta distopía escrita en 1932 con el rumbo que esta tomando la sociedad actual son, francamente, aterradoras y es posiblemente que sea ese el motivo por la que la historia se mantiene tan fresca, viva y actual a día de hoy como cuando fue escrita hace casi cien años. Tanto es así que continua planteando al lector serias dudas sobre el sistema de poderes establecido, las creencias religiosas o la identidad sexual.

Para ilustrar esta nueva adaptación tenemos a Fred Fordham que viste el relato de una realidad palpable. El mundo que dibuja para la ocasión es totalmente plausible. Diseños que dejan entrever una tecnología al alcance de nuestras manos y que podemos creernos que ciertamente esta a la vuelta de la esquina. Sus trazos son limpios y certeros y sus personajes muestran rasgos que coquetean con ese realismo que roza lo onírico.

Planeta Comic nos trae un clásico de la ciencia ficción adaptándolo al medio visual que tanto nos gusta, el cómic. 248 paginas a todo color con una edición de lujo en tapa dura que convierten esta novela grafica en la mejor manera de redescubrir una de las novelas, que junto a Farhenheit 451 y 1984, nos descubren un futuro tan aterrador como posible.

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