Reseña: Aprendiz de Cuervo (Danide)
Aprendiz de Cuervo es una de esas obras que me cuesta definir, porque gran parte de su atractivo y su fuerza está en las sensaciones que transmite cuando lo lees y lo ves. Danide, autor completo de esta obra, construye una historia extraña, incómoda y fascinante a partes iguales, ambientada en un mundo postapocalíptico donde la naturaleza y la tecnología se han fusionado de formas tan creativas como perturbadoras.
Este cómic apuesta muchísimo por la narrativa visual, algo que a mí personalmente me encanta. Hay poco texto, pero cada página está llena de detalles que ayudan a comprender poco a poco cómo funciona este universo. Como lectores nos encontramos con una sociedad aislada en mitad del bosque, formada por seres antropomórficos con cuerpos humanos y cabezas de animales, donde todo parece regirse por normas antiguas, rituales y una especie de espiritualidad opresiva. Y uno de los aspectos más interesantes del cómic es precisamente cómo presenta ese entorno híbrido entre lo orgánico y lo artificial. El bosque está lleno de elementos imposibles: musgo capaz de conducir electricidad, vallas eléctricas construidas con simples palos, hongos con propiedades específicas o criaturas que parecen nacidas de la unión entre biología y tecnología. Todo tiene un aire casi onírico, como si el mundo estuviese vivo y enfermo al mismo tiempo. Aunque tal vez, sea un poco ambas cosas.
El protagonista, el Aprendiz de Cuervo, y hace un poco las veces de guía dentro de esta realidad tan rara. A través de sus tareas diarias y de las estrictas normas que debe seguir, vamos descubriendo que tras la aparente calma del bosque se esconde algo mucho más turbio. El misterio sobre el pasado de los miembros de esta sociedad, las reglas de la comunidad y lo que existe más allá del bosque son algunas de las incógnitas que ayudan a mantener constantemente la sensación de inquietud.
Danide logra además que el lector complete muchos huecos por sí mismo. El autor no explica todo de manera directa, y eso hace que la experiencia resulte mucho más inmersiva, ya que cada uno se montará su propia historia en función de lo que interprete, o de los detalles en los que se haya fijado. Hay momentos que rozan el terror psicológico, otros que parecen una fábula oscura y algunos directamente surrealistas. Incluso la inclusión de fotografías y determinados recursos visuales contribuyen a reforzar esa sensación de estar ante una obra diferente y hasta cierto punto experimental.
A este respecto, el cómic a nivel artístico es impresionante. Cada página derrocha personalidad, con composiciones muy potentes y un estilo visual cargado de textura, simbolismo y creatividad. Es una obra que entra primero por los ojos, pero que poco a poco acaba atrapando también por todo lo que nos muestran a lo largo de 348 páginas a color, que conforman esta edición integral en cartoné que nos tran los amigos de Norma Editorial.
No os voy a engañar, Aprendiz de Cuervo es un cómic muy particular, y probablemente no conectará con todo el mundo. Pero si lo hace, como es mi caso, os va a regalar momentos y sensaciones inolvidables.

Big Boss del podcast @reservademana desde 2014. Aficionado a los videojuegos, wargames, cómics, anime, manga y todo lo que quite tiempo.