Reseña: Gentlemind (Juan Díaz Canales, Teresa Valero y Antonio Lapone)

Contar una historia memorable en viñetas me recuerda en parte a esa búsqueda del sueño americano que veremos en este cómic. Seguro que todos tenemos multitud de ejemplos en la cabeza sí, ¿pero cuantas obras han quedado atrás en nuestro recuerdo? El paso del tiempo no perdona y solo los grandes consiguen aguantar su embiste y esto es en parte lo que se traslada en Gentlemind con su visión sobre el renacimiento de una revista de entretenimiento para hombres en la América del siglo XX. Lo que termina consiguiendo es que haya sido una de las mejores obras que he leído este año y que nos llega en un volumen deluxe gracias a Norma Editorial.

Gentlemind es una historia de la revista ficticia homónima que en plenos años 40 durante la segunda guerra mundial, busca renacer de un modelo abocado a la bancarrota. La publicación cae en manos de Gina Powell, una hermosa y joven corista que hereda esta empresa del millonario que cayó prendido de ella y quien la lanzó en su día convirtiéndola en un magazine donde principalmente muchachas de buen ver eran dibujadas para divertimento del público masculino.

Junto a Waldo Trigo, un letrado portorriqueño que quiere escapar de una carrera en la abogacía que no le deja dormir por las noches, Gina buscará el gran sueño americano y pondrá en marcha la nueva Gentlemind. A través de las décadas veremos como adapta su línea editorial a los intereses de su público pero aportando siempre ideas frescas e innovadoras. Una pléyade personajes irán sumándose al tebeo con cada contratación que se haga en plantilla y los vaivenes del día a día de la revista se irán sumando a conflictos políticos de la época como la revolución en Puerto Rico, la caza de nazis tras la segunda guerra mundial, la irrupción de competidores como Playboy o los propios demonios del pasado de los protagonistas.

 El texto que brillantemente se divide en dos episodios corre a cargo de Juan Díaz Canales y Teresa Valero, autores otrora conocidos por obras como Blacksad o Contrapaso respectivamente. Los guionistas nos plantean una trama de segundas oportunidades, malas decisiones, arrepentimientos y la asunción de las elecciones que tanto Gina, Waldo, el dibujante Arch Parker o la fotógrafa Maggie Kenwood harán a lo largo de las páginas.

Pero si el guión raya a gran nivel, el dibujo del italiano Antonio Lapone lo catapulta al olimpo. Su estilo retro de dibujos limpios, personajes perfectamente reconocibles y pocos colores era sin duda la mejor elección de casting como se diría en el cine, pero es que encima Lapone puede aportar a este cómic regalos en forma de ilustraciones para complementar la historia. Las propias portadas de Gentlemind contarán buena parte de la historia y se irán intercalando entre medias y el uso del color como elemento separador entre escenas y momentos es simplemente magnífico.

La edición en tapa dura cierra el broche con unas ilustraciones formando los cuadernos de Arch Parker y los cuadernos de Gentlemind, con bocetos en los que Lapone hace un guiño a esos dibujantes de ficción para entremezclar el mundo de la revista con su propio proceso creativo y de diseño de personajes. El cómic ha aterrizado en nuestro país a un precio de 28 euros tras su rutilante  paso por el mercado anglosajón y francés, y desde ya os digo que ha sido emocionante descubrir lo mucho que lo voy a guardar en la memoria.

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