Reseña: El castillo de los animales (Xavier Dorison y Félix Delep)

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El castillo de los animales, de Xavier Dorison y Félix Delep, se ha convertido por méritos propios en uno de los mejores cómics europeos de los últimos años, y también en la Rebelión en la granja de nuestros tiempos. Obra en la que se basa, y rinde homenaje, pero yendo más allá. Introduce nuevos conceptos y ahonda más en sus personajes que la obra de George Orwell, y el resultado es absolutamente magistral.

Partiendo de la misma idea, en esta ocasión nos vamos hasta un castillo francés, que en su día fue gobernado por hombres que explotaban a los animales de granja, y un buen día desaparecieron. No se sabe si fue una enfermedad, una guerra, o simplemente una cuestión migratoria hacia las grandes urbes en detrimento de los entornos rurales. El caso es que aquél castillo quedó olvidado junto a los animales que allí vivían, y estos acabaron haciéndose los dueños de esta espectacular edificación. En ausencia de los humanos, se instauró una dictadura comunista en la que todos los animales están obligados a trabajar y a contribuir al régimen con su trabajo, y en el caso de determinados animales, con sus bienes. Las ovejas donan su lana, las gallinas sus huevos, etc. Una vida dura y en teoría justa, pero nada más lejos de la realidad. En esta sociedad gobierna con mano de hierro un personaje odioso, avaricioso y con motivaciones esperpénticas, y muy ingeniosas, he de decir. A partir de aquí veremos cómo cada “familia” de animales trata de sobrevivir en este régimen tan duro y sanguinario, en el que los perros mantienen el orden, y el castigo a la desobediencia es la más cruel de las muertes.

Ya que la premisa la conocíamos por la obra de Orwell y su fantástica adaptación al cine de animación, lo que más nos ha llamado la atención de este cómic no es la gran historia y personajes carismáticos que nacen de las manos de Xavier Dorison, si no los espectaculares dibujos de Félix Delep. Cada una de las páginas de esta obra se degusta como un buen postre francés. Y de hecho, en no pocas ocasiones hemos echado de menos un mayor tamaño de las páginas para deleitarnos todavía más con las espectaculares ilustraciones que el autor plasma en ellas. Y no estamos ante un cómic pequeño precisamente. En este sentido, nos ha parecido llamativo y digno de alabanza, también el uso del color. Se transmite a la perfección el clima, la estación del año, los ambientes hostiles, tranquilos y hogareños, o simplemente salvajes. Ya en las primeras páginas quedaréis prendados de todo lo que comento, sólo con ver los bosques franceses con ese gran castillo sacado de otra época y rodeado por la frondosidad de los árboles. Inolvidable.

En definitiva, y como habréis adivinado, no podemos hacer otra cosa más que recomendaros encarecidamente que os hagáis con este primer volumen integral de El castillo de los animales. Estamos deseando que salga el segundo volumen.

La edición que nos trae Norma consta de 148 páginas a todo color en formato cartoné. Como material extra disponemos de bocetos, y de todas las portadas de los números que componen el primer tomo.

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