Reseña: Mashle, Vol. 5 (Hajime Komoto)

Tras leer las cuatro anteriores entregas de Mashle, sólo tenía un temor: que la gran presencia del humor se fuera diluyendo a medida que el argumento y el elenco de personajes se fueran desarrollando y ampliando, respectivamente. Por suerte, esto no es así: tanto el quinto como el sexto volumen siguen haciendo gala de un humor tan genuino como basto. Y, por favor, que esto no cambie, que siga así, porque es el ingrediente perfecto para este magnífico shonen.

Así, el quinto volumen de Mashle, obra editada por Norma Editoria, viene a confirmar lo que ya sospechaba: que estamos ante uno de los mejores shonen de este año y que su lectura es casi obligatoria para todos aquellos que disfruten del manga y, sobre todo, de este subgénero. Hajime Komoto no pierde el tiempo en fruslerías y, tomo a tomo, hace avanzar la trama de manera vertiginosa. En esta nos encontramos con los personajes justo donde los habíamos dejado: tras vencer a Abel y haber conseguido un montón de monedas de oro para acceder a las pruebas de Visionario Divino, la llegada de uno de los miembros del peligroso grupo de criminales Innocent Zero parece poner en peligro la integridad de todos los compañeros de Mash Burnedead, incluido Abel.

Por si esto fuera poco, los rumores sobre que Mash es un sin magia comenzarán a crecer y deberá enfrentarse a un juicio para determinar cuál será su castigo por semejante acto. Momento en el que aparecerá otro de los grupos que va a tomar un papel relevante en las próximas entregas: los Visionarios Divinos, un grupo de selectos magos encargados de velar por el bien y la justicia en este mundo mágico. Selecto, aunque no magnánimos, como podrá comprobar Mash y sus compañeros.

Los problemas, como podéis ver, no hacen más que crecer alrededor de nuestro musculoso y ultrapoderoso antihéroe. Pero esto no supone problema alguno para que sigámonos riéndonos a boca abierta con las situaciones más absurdas e hilarantes que podáis imaginaros. Y es que Komoto no escamita esfuerzos ni ocasiones para hacérnoslo pasar bien: ya sean con chistes o elaborando batallas épicas, el mangaka es un virtuoso a la hora de mantenernos enganchados página tras página y tomo a tomo.

Por si esto fuera poco, el dibujando sigue rayando a un nivel muy alto, con secuencias auténticamente sensacionales en los que la acción y la épica se dan la mano para regalarnos composiciones visuales geniales. Y es cierto que, en este volumen, la acción queda algo más parada en virtud de abrir nuevas líneas argumentales y mostrándonos nuevos personajes: el diseño de los Visionarios Divinos y de los nuevos enemigos de Mash es sensacional. Es maravilloso comprobar que la imaginación de Komoto no parece tener fin a la hora de crear personajes y estilos tan dispares.

Así que no os voy a engañar, Mashle me tiene enamorado: sus personajes, su historia, sus batallas, su humor… Todo funciona como un reloj y sólo puedo recomendaros que a poco que os guste el género, le deis la oportunidad que se merece. No vais a lamentarlo: palabra de mago.

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