Reseña: ZOO (Philippe Bonifay, Frank Pé)

Voy a cambiar un poco el orden de esta pequeña reseña y comenzaré con algo que tal vez debería haber servido como conclusión pero que, por una vez, me gustaría poner por delante: si no existiese Norma Editorial, habría que inventarla. Como aficionado al cómic en general y al francobelga en particular no puedo más que reivindicar y agradecer la labor de una editorial que cada mes sigue recuperando obras como la que hoy traemos a la reserva y que, de otra manera, seguramente jamás hubiésemos podido disfrutar.

Y es que, aunque la andadura de Zoo arrancó hace ya casi 30 años con la publicación de su primer tomo, la obra permanecía todavía inédita en castellano hasta la llegada de este volumen integral que recoge los tres tomos originales publicados por Dupuis entre 1994 y 2007. Y debo decir que la espera ha valido la pena.

En un panorama en el que triunfan géneros como la aventura, el thriller o la ciencia ficción, Zoose inclina por la belleza de las pequeñas cosas, por la poesía en movimiento y por la emoción a través de algo tan singular como puede ser un pequeño zoológico de Normandía en tiempos de la I Guerra Mundial y, sobre todo, a través de los carismáticos y profundamente humanos personajes que lo pueblan.

Philippe Bonifay (Chariot de Thespis, MessaraGitans des mers) nos presenta a un improbable, pero encantador, cuarteto de protagonistas muy diferentes entre sí pero con los que no tardaremos en empatizar. A la cabeza del reparto encontramos a Célestin, la encarnación de la bondad. Un anciano médico en una pequeña aldea normanda que tiempo atrás decidió dejar atrás la vida mundana para dedicarse a su gran pasión, los animales, transformando su propiedad en un pequeño zoo repleto de animales de todo pelaje, un refugio seguro en una época convulsa en el que los problemas del exterior no tienen cabida.

A su lado encontramos a Manon, su hija adoptiva. Fuego y vitalidad. Fuerte, apasionada e impetuosa, ha crecido al mismo tiempo que el zoo, rodeada de unos animales que son su otra familia. Manon mantiene una fogosa relación con Buggy, un talentoso escultor especialista en figuras animales y obsesionado con convertir el zoo en su gran obra. El cuarteto protagonista lo completa la misteriosa Anna, una mujer desfigurada y repudiada en su Rusia natal que por azares del destino termina formando parte de tan pintoresco grupo.

Aunque tal vez deberíamos hablar de un quinto protagonista: el propio zoo que da título a la obra. Un entorno idílico, en la frontera entre lo real y la ensoñación, en el que los animales se mueven con libertad rodeados de una arquitectura exquisita. Un remanso de paz, pequeño paraíso en la tierra empeñado en permanecer al margen de la gran guerra que se está desatando detrás de sus puertas. Sin embargo, la realidad es implacable y poco a poco terminará poniéndose al día con nuestros protagonistas en una historia cargada de belleza y emoción.

El responsable de plasmar este mundo en el que belleza y violencia se yuxtaponen es el ilustrador belga Frank Pé (Comme un animal en cage, Broussaille), consumado especialista en el dibujo de animales, que no solo deslumbra en la recreación del zoo y de todas las criaturas que lo habitan sino que también raya al mismo nivel para describir a los personajes humanos, muchas veces sin necesidad de palabras. Su dibujo, junto con el excelente uso del color le sirven para narrar con fluidez y, al mismo tiempo, transmitir emociones y sentimientos que me han llevado a las lágrimas en más de una ocasión.

Siguiendo la tendencia a la que ya nos tiene acostumbrados, Norma Editorial presenta este integral en un lujoso volumen de 228 páginas en gran formato y papel de alta calidad que recoge no solo los tres álbumes de la serie, por primera vez traducidos al español, que vienen acompañados por las habituales portadas originales y por El zoo del guijarro, un pequeño relato ilustrado que sirve de cierre a una obra excelente que no puedo más que recomendar.

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