Reseña: SIN CITY 6. Alcohol, chicas y balas (Frank Miller)
Frank Miller nos golpea de nuevo con su blanco y negro perfecto, y sus frases repetidas que consiguen lo que pretende: que las recordemos. En esta ocasión os traemos el volumen 6 de la colección: Alohol, chicas y balas.
Se trata de un recopilatorio de historias cortas que entran como cuchillo caliente en mantequilla. Por un lado, pienso que al autor se le está acabando la gasolina y que esto no es más que exprimir la gallina de los huevos de oro. Pero por otro, me digo a mí mismo: «¿Y qué más da?».
Como si fuera una pesadilla que se va retorciendo cada vez más, las páginas están llenas de escenas y personajes disparatados. Esto terminará de explotar en el último volumen, que ya tengo ganas de degustar.
En «Otra noche de sábado» vemos como Marv cada vez está más loco. Fatman y Little Boy entran en escena y siempre son bienvenidos. Las páginas se llenan de bocadillos de texto debido a la incontinencia verbal de Little Boy. Tenemos la historia del personaje que interpreta Josh Hartnett al principio de la primera película de Sin City, «El cliente siempre tiene la razón», y una sonrisa me brota durante la lectura porque ya casi no la recordaba. «Noche de paz» arranca con unas estampas para el recuerdo, Dwight McCarthy en la nieve. De estas páginas podríamos sacar pósteres y postales para aburrir. No hay texto, solo arte que nos lleva hasta el rescate de la niña Kimberly. Ya en «Ojos azules», vemos cómo se recluta a una nueva asesina a sueldo. Como las mujeres de Sin City, es una dama tan bella como letal. Por otro lado, «Ratas» aporta un cambio. Textos enormes en viñetas pequeñas yuxtapuestas en composiciones de 2 x 3. Una historia tan extraña y desagradable como esos textos tan enormes. Desde luego, el resultado es impecable. «La hijita de papá» nos ofrece el rosa en una historia tan corta como violenta, que nos lleva de nuevo al azul. En este caso, con «Giro equivocado». El primer trabajo de Ojos azules nos regala varias páginas para el recuerdo, del nivel de Noche de paz.
Y estas y otras historias son las que componen un volumen que, si bien no resulta tan fresco como los anteriores, sí que es igual de estimulante. Estamos atrapados en esta ciudad del pecado de la que no queremos salir, pero que inevitablemente llega a su fin. El arte de Frank Miller sigue siendo atemporal y placentero. Es un genio.
La edición que nos trae, como siempre, Norma Editorial cuenta con 168 páginas en blanco y negro con toques de color (según la historia), en formato cartoné de gran tamaño (22 x 29,5), y dispone de una galería que incluye ilustraciones extraídas de las publicaciones originales de un solo número y de ediciones previas de este volumen.

Big Boss del podcast @reservademana desde 2014. Aficionado a los videojuegos, wargames, cómics, anime, manga y todo lo que quite tiempo.