Reseña: OMAC – Un Ejército De Un Solo Hombre (Jack Kirby)

Si tuviese que definir este OMAC – Un Ejército De Un Solo Hombre con una lista de adjetivos tendría que decir que es una obra brillante, pero también fallida, divertida, pretenciosa, adelantada a su tiempo, absurda, loquísima, visionaria, excesiva, abstracta, ingenua… Y es que este título, el último trabajo de Jack Kirby para DC Comics, recoge todas las señas de identidad del genio neoyorkino y las condensa en 176 páginas de puro Kirby.

Posiblemente, el Jack Kirby más conocido (y reconocido) sea el vinculado a Marvel Comics, editorial para la que crearía algunos de los personajes más icónicos y populares de la industria del cómic como el Capitán América, los Cuatro Fantásticos, Silver Surfer, los X-Men, Thor, Hulk o Iron Man, todos ellos plenamente vigentes y disfrutando de una buena salud en la actualidad. Eso no impidió que a comienzo de los años 70 conmocionase a la industria cuando anunció que abandonaba la Casa de las Ideas para iniciar una nueva aventura nada menos que en la Distinguida Competencia.

La etapa de Kirby en DC Comics, que duró 5 años entre 1971 y 1975, fue posiblemente una de las más desatadas y creativas del artista, puesto que además de participar en algunas de las series que ya se estaban publicando, por primera vez en su carrera gozó de la libertad para guionizar, ilustrar e incluso editar sus propias creaciones. Fruto de esta libertad vieron la luz obras como El Cuarto Mundo, Kamadi, The Demon o Kobra, además de la que hoy visita la reserva.

A lo largo de toda su etapa en Marvel Comics, Kirby había ido recogiendo un buen puñado de ideas para renovar algunos de sus grandes personajes. Ante la imposibilidad de ponerlas en práctica debido al cambio de editorial, el artista neoyorkino optó por desempolvar su libreta y reciclar parte de ese material que ya nunca iba a ver la luz. Así, por ejemplo, sus apuntes para Thor fueron el punto de partida para The New Gods, mientras que su planteamiento para dar una nueva y más moderna dirección al Capitán América terminó cristalizando en lo que hoy conocemos como OMAC.

OMAC, acrónimo de One Man Army Corps (Ejército de Un Solo Hombre) tiene mucho que ver con el Primer Vengador. En ambos casos nos encontramos ante un protagonista un tanto pusilánime que, gracias a los avances de la ciencia, termina convertido en el supersoldado que el mundo necesita para acabar con las amenazas que le acechan. En esta ocasión la acción se sitúa en un futuro indeterminado en el Hermano Ojo, la IA creada por Myron Forest que reside en un satélite en la órbita terrestre, es capaz de recombinar los genes de Buddy Blank para convertirle en OMAC, el supersoldado definitivo que hace de su llamativo peinado Mohawk negroazulado su principal seña de identidad.

Más allá de la génesis del superhéroe, lo más llamativo de la propuesta de Kirby está en el mundo que describe. Un mundo futuro que ya ha dejado atrás la estructura hegemónica de los países y ha encontrado un equilibrio bajo la supervisión de la Agencia de la Paz Global, que trata de mantener el orden sin recurrir al uso de la violencia. De la misma manera, las amenazas contra las que OMAC deberá enfrentarse también serán amenazas de un nuevo mundo: hologramas, realidad virtual, multimillonarios que han perdido el ancla de la realidad, clonación, búsqueda de la eterna juventud, guerra por los recursos naturales…

El arte de Kirby es abstracto y muy imaginativo, lleno de conceptos y criaturas inverosímiles pero extrañamente coherentes con la propuesta de OMAC, todo envuelto en ese retrofuturismo de los años 70 que hoy nos resulta tan inocente y entrañable. Las portadas, también a cargo del propio Kirby, siguen en la misma línea, y nos arrojan directamente a la cara los más llamativos personajes flotando en un espacio negativo.

Desgraciadamente para los lectores, la publicación original de OMAC coincidió con los últimos coletazos de Kirby en DC Comics antes de su regreso a Marvel. Tanto es así que la serie terminó abruptamente con la publicación de su octavo número dejando inconcluso el último arco argumental, del que todavía faltaba una grapa por publicar, y hubo que retocar la última viñeta para darle un cierre prematuro y que, aunque no desluce la experiencia general, resulta poco satisfactorio.

ECC Ediciones nos trae una cuidada edición que contiene los ocho números en los que se publicó inicialmente la serie en un único volumen en tapa dura de 176 páginas y papel de alta calidad, acompañada de las habituales portadas y algunas páginas con los lápices originales de Kirby, así como una interesantísima introducción de Mark Evanier (habitual guionista de Sergio Aragonés y asistente de Kirby en la época) que nos ayuda a poner en contexto tanto al autor como a su obra.

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