Reseña: Marshall Law (Pat Mills y Kevin O’Neill)

 

Una de las series televisivas con más éxito en la actualidad es, sin duda, The Boys. La serie, basada en los cómics creados en 2006 por Garth Ennisy Darick Robertson, nos plantea un mundo en el que los superhéroes existen… y son en su mayoría unos corruptos y engreídos hijos de puta. Puedes escucharnos hablar sobre el tema en el programa que dedicamos a la segunda temporada de la serie: RDM 7×08.

 

La cuestión es que casi 20 años antes de The Boys, en 1987, Epic Comics comenzaba a publicar la primera serie de Marshal Law con el subtítulo de Miedo y asco. A ver si os suena el argumento: en un mundo en el que los superhéroes campan a sus anchas sin ningún tipo de control, un veterano, harto de la situación, se embarca en una cruzada personal para restaurar la ley y el orden. Parecido, ¿no?

 

Ni que decir tiene que ambas series tienen enfoques y ambientaciones distintas y que, aunque sí podemos encontrar algunos puntos en común, cada una ha sabido construir una identidad propia que la diferencia y que la ha hecho única. No obstante, y después de haber leído la obra que tenemos entre manos, me atrevería a decir que sin Marshal Law posiblemente no hubiesen existido obras posteriores como The Boys, Transmetropolitan o gran parte de la obra de Mark Millar. O, al menos, hubiesen sido bastante diferentes.

 

Publicada originalmente entre 1987 y 1994, la serie Marshal Law se presenta con un trasfondo distópico mucho más oscuro que The Boys. Después de que un gran terremoto conocido como El Grande arrasase la ciudad de San Francisco, una nueva metrópolis, San Futuro, se levantó sobre sus cenizas. En paralelo, un gran plantel de “superhéroes”modificados genéticamente por el gobierno para ayudar a Estados Unidos en guerras clandestinas por todo el mundo, campan a sus anchas, sembrando el caos en la ciudad y aterrorizando a los inocentes ciudadanos.

 

Entra en acción Joe Gilmore, más conocido como Marshal Law. También modificado genéticamente, su principal poder es no sentir dolor. Tampoco siente remordimiento alguno. Lo único que siente… es odio. Un odio profundo hacia los superhéroes, un odio que le embarcará en una cruzada personal para acabar con todos esos forajidos con superpoderes que campan a sus anchas por San Futuro y restaurar así la ley y el orden en las calles de la ciudad.

 

Para conseguirlo, contará con la ayuda de un pequeño grupo de colaboradores que darán pie a situaciones de todo tipo, aunque siempre con un cinismo y una mala leche que nos arrancarán más de una sonrisa. El camino de Marshal Lawes el camino de la hiperviolencia: dispara primero, destroza a continuación y por último, si no queda más remedio… entonces conversa. El camino de Marshal Law, comenzando por su propio traje a mitad camino entre un uniforme nazi y un traje sadomaso (cuero negro ceñido, con cadenas y cremalleras), es el camino de la incorrección política, apreciable en cada viñeta, en cada bocadillo de diálogo y en cada personaje.

 

Marshal Law nos llega de la mano de dos auténticos referentes del cómic británico. Por un lado, Pat Mills, una de las vacas sagradas del cómic británico que pasará a la historia por ser uno de los fundadores de la mítica revista 2000 ADy por haber sido uno de los guionistas principales de Juez Dredd junto a su creador John Wagner. Como otros importantes autores británicos del momento, dio el salto al cómic americano a mediados de los 80 con obras para las principales editoriales, manteniendo siempre el estilo directo, sucio y transgresor que le había llevado a la fama en su país de origen.

 

A su lado, encargado de los lápices, tinta y color está nada más y nada menos que Kevin O’Neill, ganador de 2 premios Eisner bajo la batuta de Alan Moore gracias a su excelente trabajo en Liga de los Hombres Extraordinarios. Su dibujo es nítido, angulado y mordaz, casi caricaturesco, en ocasiones sobrecargado con la clara intención de abrumar al lector y sumergirle en el mundo implacable, brutal y, por qué no decirlo, asqueroso, en el que se desarrolla la acción.

 

ECC ha sido la encargada, a través de su sello DC Black Label, de traer este volumen recopilatorio a nuestro país. La edición, en cartoné con papel satinado de alto gramaje, contiene prácticamente todo el material publicado por Millsy O’Neill incluyendo la miniserie original Marshal Law, así como las posteriores Marshal Law Toma Manhattan, El Reino de los Ciegos, Odiosos Muertos, Super Babilonia y Tribunal Secreto. Junto a estas historias, se incluye también un interesante epílogo del propio Pat Mills así como una pequeña galería de ilustraciones.

 

A mediados de los 80, un pequeño puñado de obras (Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro…) cambió el mundo de los cómics para siempre. En perspectiva, casi me atrevería a decir que Marshal Law fue otro de ellos. Posiblemente no haya sido tan conocido ni tan ampliamente aclamado, pero desde luego su influencia para mucho de lo que ha venido después está ahí. Porque, a fin de cuentas… ¿qué define a un superhéroe? Cerraré esta reseña usando las propias palabras de Marshal Law: “Soy un cazador de héroes. Cazo héroes. Aún no he encontrado ninguno”.



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