Reseña: DCSOS Inmortales (Tom Taylor y Karl Mostert)

“Ahora sois carne de cañón, por eso os llaman héroes.”

Me pregunto si el señor Tom Taylor no estaría pensando en esta frase de José María Lloreda (rocambolescamente atribuida a Kubrick), cuando escribía el guión de esta nueva miniserie enmarcada dentro de este bonito universo paralelo, por llamarlo de algún modo, del DCSOS, y que sirve de continuación directa de la misma. Y comienzo con esta cita porque es lo que pasa en esta nueva interacción del mundo “zombie a lo DC” y donde ahora que las primeras figuras, los grandes nombres, los semidioses han huido, “Ups! SPOILER al canto”, son los héroes de segunda, los defensores de barrio, los olvidados, los villanos de todo a cien… todos los que no han podido/querido huir ahora deben convertirse en los héroes de primera fila, dar un paso adelante y defender a los pocos humanos que quedan en la tierra, y demostrar ya de paso la poca humanidad que queda en ellos.

Y hay de reconocer que la idea del antihéroe, del malo que tiene, o mejor dicho que debe ser el bueno, esta ya bastante usada en todos los ámbitos creativos. Pero también tengo que rendirme a la evidencia, que esta transición, esta curiosa metamorfosis “del tío mierda” que se convierte en buena gente, siempre me resulta muy curiosa y culpablemente satisfactoria de descubrir. Pero, como ya digo, no solo vemos a los villanos evolucionar, sino que también asistimos al relevo antinatural que empuja a los “sidekicks” dejar de ser pupilos para convertirse en la sombra que de alguna forma antes les daba cobijo y seguridad. Capucha Roja, Batgirl, Mary Marvel entre otros son los deben tomar ahora las duras decisiones que antes tomaban “sus mayores” y pasar de ser espectadores a convertirse en las figuras con las que los supervivientes deben identificarse e imitar. Poco más vais a encontrar dentro del argumento de Inmortals de lo que os hago en este pequeño resumen, pero es cierto que todo lo que digo viene bien envuelto en zombies, peleas, sangre, vísceras y muerte. Cosa que convierte a este comic en un tomito que te puedes merendar tranquilamente, por ejemplo, en un ratito tonto este verano mientras te tomas un vermucito en la piscina, no diré que ese ha sido mi caso…bueno sí, ha sido mi caso.

A nivel artístico este comic es, al igual que DCSOS, una auténtica delicia al siempre crítico ojo del fan. Y hay que admitir que el reto que tiene delante no es pequeño ya que Karl Mostert tiene la difícil tarea de, al menos, igualar el fantástico trabajo que Trevor Hairsine, que entre otros, había hecho en de la serie primigenia una obra del arte en lo que se refiere a la muerte y destrucción de los mitos conocidos. Hay que admitir Karl sale bastante airoso de cualquier comparación. Si bien no llega al nivel de extrema crudeza de Hairsine  es obligatorio decir que defiende bastante bien su participación en este apocalipsis superheroico y nos deja escenas memorables, acción descontrolada contada a un ritmo caótico muy cinematográfico y alguna que otra “splash page” que de por sí sola ya vale la pena desembolsar los 25 euretes del tomo.

Personajes carismáticos, acción, buen trabajo en los lápices y una historia sencilla pero tan contundente como un puñetazo son los elementos por los que a todas luces DCSOS Inmortals es una compra obligada desde la primera página. Una continuación muy digna que, como no puede ser de otra forma, termina con un gran cliffhanger que nos deja salivando por la siguiente entrega de este gran elseworlds tan bonito que se han sacado de la manga y que nos trae ECC en una edición de coleccionista con una portada en relieve y un acabado que pocas veces he visto antes.

P.D: Me parece que no os he comentado que además de todo lo dicho también salen zombies nazis y eso siempre, siempre, siempre es un plus.

 

 

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