Reseña: Space Scouts (Matt Kindt y David Rubín)
Matt Kindt y David Rubín vuelven a unir fuerzas en Space Scouts, una aventura de ciencia ficción que mezcla el viaje del héroe con la crítica social, todo ello envuelto en un universo colorido y repleto de imaginación. Una obra que entra por los ojos desde la primera página y que demuestra, una vez más, el enorme talento de Rubín para convertir cualquier viñeta en un espectáculo visual.
Y es precisamente el apartado artístico lo primero que llama la atención. Los diseños de personajes son sencillamente espectaculares. La galaxia creada por ambos autores está poblada por infinidad de razas y criaturas, cada una con una personalidad visual muy marcada. Hay páginas que invitan a detenerse unos minutos para disfrutar de todos los detalles que esconden sus escenarios, naves y personajes, en un despliegue gráfico que convierte la lectura en una auténtica delicia.
La historia nos presenta a Ember, una joven elegida para participar en las pruebas de acceso a los Space Scouts, una organización de héroes venerados por toda la galaxia. De nuevo, la premisa recuerda al clásico camino del héroe al más puro estilo Star Wars. En este caso tenemos a una protagonista que abandona su hogar para descubrir un universo mucho más complejo de lo que pensaba, y que va más allá de malos y buenos. Nos encontramos con una galaxia unificada bajo una poderosa organización que recluta a estos Scouts para enfrentarse a monstruosas amenazas alienígenas, criaturas tentaculares de formas imposibles que representan el peligro constante al que se enfrenta la civilización.
Pero Ember no está sola. Junto a ella conocemos al resto de aspirantes, jóvenes procedentes de mundos muy diferentes que han sido seleccionados por poseer habilidades excepcionales. Sin embargo, lo que realmente los une no son sus poderes, sino sus inseguridades y conflictos personales. Hay quien jamás ha salido de su planeta, quien nunca ha experimentado un beso o quien vive condicionado por las particularidades de su propia especie. Son personajes que, pese a su apariencia fantástica, resultan profundamente humanos y fáciles de comprender. Por lo tanto, empatizaremos con ellos y con todo lo que les pase o hagan.
A medida que avanzan las pruebas, la historia va dejando atrás la aventura juvenil para mostrar un trasfondo mucho más amargo. Los protagonistas descubren que convertirse en Scout no significa alcanzar un sueño, sino integrarse en un sistema que utiliza a sus héroes como simples herramientas. Las guerras se repiten generación tras generación y los nuevos reclutas no son más que piezas reemplazables dentro de una maquinaria mucho mayor. No es un concepto particuarlmente original, pero Kindt consigue introducir suficientes toques como para que reflexionemos sobre cuestiones como la amistad, el sacrificio, la manipulación de las masas o la forma en que los poderosos utilizan a los más débiles para mantener el equilibrio del sistema.
Por destacar algún punto débil, el cómic dedica bastantes páginas a presentar en profundidad a los diez finalistas de las pruebas. Y aunque estas historias ayudan a comprender mejor a los personajes y aportan contexto a sus motivaciones, la sensación es que esta parte se alarga más de lo necesario y acaba ralentizando el ritmo. Además, el tomo incluye al final de este fichas biográficas de los protagonistas, un material extra muy interesante, pero que termina resultando algo redundante después de haber conocido ya buena parte de esa información durante la lectura.
La edición de Astiberri es estupenda. Un cuidado volumen en formato cartoné de 144 páginas a todo color y un generoso formato de 23 × 31 con el que vamos a disfrutar del impresionante trabajo gráfico de David Rubín. A parte tenemos ilustraciones, portadas alternativas y fichas de personajes que convierten el tomo en una edición especialmente recomendable.
En definitiva, Space Scouts es una aventura de ciencia ficción entretenida, visualmente sobresaliente y con un trasfondo mucho más crítico de lo que su colorida apariencia podría hacer pensar. Y sobre todo, confirma que David Rubín sigue siendo uno de los dibujantes más espectaculares del panorama actual.

Big Boss del podcast @reservademana desde 2014. Aficionado a los videojuegos, wargames, cómics, anime, manga y todo lo que quite tiempo.