Reseña: El castillo ambulante (Francesc Miró)

Resulta muy estimulante cuando alguien escribe, sin tapujos, desde sí mismo: sin temor a expresarse desde lo más hondo del corazón. Es lo que hace del texto de Francesc Miró (amén de los incontables datos que aporta a su discurso) una lectura tan bella como pedagógica. Y lo digo no sólo en referencia a aprender sobre El castillo ambulante, sino a cómo escribir sobre cine, cómo analizar un texto fílmico y sus resonancias. Francesc Miró habla con tanto entusiasmo y pasión, con tanto conocimiento y bagaje que a uno se le hace difícil resistirse a su discurso. ¡Y cuánto se agradece que alguien hable desde su subjetividad sin miedo! A veces parece que al escribir un monográfico sobre un título, uno deba verter en el texto tantos datos como sea posible y diseccionar el texto de manera limpia y escrupulosa: Miró, en cambio y afortunadamente, habla desde su subjetividad, desde su admiración y asombro, no tiene miedo de verterse en el texto. Y esto nos depara un texto tan bonito como especial, uno que se lee, también, con admiración y con mucho placer.

Muy posiblemente, El castillo ambulante sea uno de los títulos más infravalorados del Studio Ghibli y, a mi parecer, de manera injusta, pues esconde dentro de su barroquismo visual, decenas de detalles que la hacen única e inigualable: la adaptación a la gran pantalla del texto de Diana Wynne Jones es un espectáculo audiovisual que no se olvida, como es habitual en el estudio, de crear unos personajes memorables y entrañables, dotándolos de gran profundidad y esquivando, con gran pericia, el encasillar a los antagonistas. Porque si algo nos enseñan los muchos filmes del Studio Ghibli es que aquellos que se anteponen en el camino de la heroína (la gran mayoría de protagonistas en Ghibli son mujeres) suelen estar cargados de motivos para ello. Miró se encarga de recordárnoslo con profusión de detalles en el capítulo dedicado a los personajes principales de la obra y los temas y motivos que la mueven. Dos apartados bellamente construidos y que dan buena cuenta de la capacidad analítica del autor y de su pasión por todos los textos fílmicos del estudio. En este sentido, cabe una mención especial al brevísimo pero muy sugerente apartado titulado «Autorreferencias»: una sección donde se interrelacionan fotogramas de diversas películas del estudio de animación.

Por supuesto, no faltan los capítulos en los que se ahonda en el punto de partida de la obra, la polémica sobre el relevo generacional (el conocido caso de Mamoru Hosoda, quien debía encargarse de esta obra que acabó en manos del maestro Hayao Miyazaki, como ya sabéis); una relación sobre los miembros más destacados del equipo; las influencias más destacables que inspiraron, entre otros elementos, la arquitectura de las ciudades que observamos en la película; una breve biografía dela autora del libro que dio pie a este filme y una comparación entre el texto literario y el fílmico (y permitidme que aplauda la decisión del autor de no querer calificar una adaptación como mejor o peor, pues se tratan de textos distintos en medios distintos); etc. Todo un compendio, como se puede observar, de datos a los que Francesc Miró sabe dotar de vida y pasión.

Sobra decir que, como podéis observar por lo escrito, se trata de un texto magnífico para bucear por las diferentes estancias de El castillo ambulante. Además, es un libro bellamente editado por Héroes de Papel dentro de su línea Biblioteca Studio Ghibli, con una serie de ilustraciones y fotografías que dotan de gran colorido y calidad al texto que acompañan, con unas cubiertas en tapa dura preciosas. Una oportunidad excelente para los amantes de esta obra, en particular, y del anime, en general. El viaje merecerá mucho la pena.

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