Reseña: Redneck (Donny Cates, Lisandro Estherren y Dee Cunniffe)

Aquí va mi confesión: desde que leí el primer número de Babyteeth, Donny Cates se ha convertido en mi droga favorita. Vamos, que leo su nombre en cualquier cómic y se me hace imposible no querer hincarle el diente (chiste malo, lo sé). Tiene una facilidad pasmosa para crear personajes imposibles pero atrayentes, unos guiones repletos de giros y más giros imposibles que se acaban convirtiendo en una montaña rusa de emociones imposibles de controlar. Y esa manía (bendita manía) de sugerirnos lo que está por venir sin mostrárnoslo, haciendo imposible no querer seguir leyendo para descubrir en qué momento se va a torcer todo (aún más).

Redneck es, sin duda, una obra en la que todos descubriremos los tics habituales de Donny Cates. En ella conoceremos a los Bowman, un clan vampiro que sobrevive, desde hace décadas, a base de sangre de vacas, sin incluir en su dieta el producto alimenticio número uno entre los vampiros: los seres humanos. Además, regentan un restaurante donde sirven barbacoas con lo que les sobra de las susodichas vacas. Vamos que están plenamente integrados en la sociedad, aunque tratan de mantenerse lo más alejados posible de ella. Pero como es inevitable, una muerte inesperada desencadenará una auténtica tragedia vampírica donde aflorarán antiguos odios que desembocarán en nuevas venganzas.

Sorprende, aunque es habitual en Cates, cómo consigue integrar lo extraordinario en lo cotidiano: si en Babyteeth nos invitaba a seguir la llegada al mundo del Anticristo, en Redneck nos transporta a los áridos paisajes de Texas para explicarnos cómo tratan de sobrevivir una familia de vampiros a los que el peso del pasado parece lastrarlos sin remedio. Y lo hace creando unos personajes absorbentes y fascinantes. Un retrato familiar con el que casa excelentemente el dibujo de Lisandro Estherren y el maravilloso color de Dee Cunniffe: los contrastes entre los colores fríos y cálidos consiguen transportarnos a un mundo a medio camino entre lo terrenal y lo fantasmagórico.

A todos aquellos que ya conocéis a Donny Cates sólo os puedo decir que Redneck tiene todo lo bueno que lo caracteriza, acompañado, además, por un dibujo y color muy expresivo: no os lo penséis dos veces y comenzad a leer el primero de estos tres volúmenes que nos trae ECC en una edición muy cuidada.

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