Reseña: El Pacto del Letargo (Miguelanxo Prado)

La publicación de un nuevo trabajo de Miguelanxo Prado es siempre un motivo de alegría para cualquier aficionado al cómic. A principios de año, se publicaba en Francia su último álbum, Le Triskel Volé, con una buena acogida por parte de los medios galos. La publicación en España, de la mano de Norma Editorial, estaba prevista para el mes de abril, pero las circunstancias provocadas por la pandemia obligaron a retrasar su lanzamiento. La espera se nos ha hecho un poco larga, pero por fin hemos podido disfrutar de la obra del autor gallego.


Publicado en España con el título original planteado por su autor, El Pacto del Letargo se presenta como un thriller ecologista con elementos sobrenaturales. Lo que comienza con un inocente juego de niños termina por despertar de su milenario letargo a Xamaín, señor de los Demonios, y Grian, señor de los Puros. Ángeles y demonios que una vez convivieron con la raza humana y cuya aparición prematura hace peligrar el futuro de la humanidad.


En el centro de todo esto se encuentra un misterioso trisquel, la llave necesaria para el regreso definitivo de las criaturas mágicas, que fue robado tiempo atrás. La búsqueda del trisquel supondrá una carrera entre las diferentes fuerzas implicadas para tratar de hacerse con su control y evitar que las otras partes consigan sus objetivos.


Aunque el protagonista de la aventura, el joven estudiante de doctorado Artur Rego, inevitablemente se alinea con los Puros en contraposición a los Demonios que quieren acabar con la humanidad, el discurso de Prado va un poco más allá. La tesis de Xamaín es que el ser humano no ha sabido reconciliarse con la naturaleza y que está en el camino de su propia autodestrucción. Que lejos de buscar la armonía, el hombre se ha convertido en un ser cínico y egoísta, capaz de mentir, manipular e incluso matar a otras personas impulsado por una ambición desmedida de poder. Desde ese punto de vista, ¿no es el exterminio del género humano la mejor solución posible para el planeta?


Pradoplantea que la historia siempre la han escrito los vencedores. Que en cualquier cultura o religión siempre ha habido dos castas antagónicas: buenos y malos, ángeles y demonios, hadas y brujas… Los buenos son buenos y los malos son malos porque el narrador lo ha decidido así. Pero, ¿qué sucedería si esta narración no fuese sino una distorsión interesada? En este sentido, el retrato que el autor de Ardalén hace del ser humano no resulta demasiado favorecedor, mostrando (con la excepción del protagonista) unos personajes mezquinos, egoístas, corruptos, mentirosos, violentos, cobardes y sedientos de poder. ¿Realmente somos así?


Bajo estas premisas, la historia se desarrolla con agilidad e interésavanzando inexorablemente hacia una confrontación final esperada pero inevitable que, tal vez por su precipitación, no termina de resolverse de una manera completamente satisfactoria dejándonos con un final que aunque oscurece al resto de la obra sí se queda un escaloncito por debajo. Por otro lado, aunque la trama principal queda bien cerrada, todavía quedan algunos arcos argumentales sin resolver, posiblemente con la intención de retomarlos en los dos álbumes restantes de la ya anunciada Trilogía del Trisquel.


Si hay un aspecto que siempre suele destacar en la obra del Premio Nacional de Cómic es su apartado artístico. Y en El Pacto del Letargo no es una excepción, rayando a un altísimo nivel. El diseño de personajes se mantiene fiel a su estilo, que por momentos nos recuerda a la pintura de Schiele, aunque en esta ocasión la inclusión de elementos mitológicos le permite ampliar su espectro habitual y desplazarse desde el realismo con el que retrata a los personajes humanos hasta lo grotesco, apoyándose en estructuras geométricas, para mostrarnos a los Mágicos, especialmente en el caso de Xamaín.


Por otro lado, la exposición del entorno rural y natural resulta espectacular: bosques, riachuelos, pazos… representados con todo lujo de detalles y matices, apoyados en una paleta de color que trata de enfatizar los contrastes entre lo mundano y la fuerza y la exhuberancia de la naturaleza, dejando gamas más neutras para ilustrar flashbacks del pasado.


El Pacto del Letargo llega a las librerías de la mano de Norma Editorial, a través de una cuidada edición en cartoné con formato álbum de 104 páginas a todo color, con una impresionante y bellísima portada del propio Miguelanxo Prado que no podremos dejar de admirar.


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