Reseña: Batman días fríos (Tom King y Lee Weeks)

 

La desconfianza es algo natural, ser desconfiados va intrínseco en la naturaleza no solo humana, sino de todo ser vivo. El recelo a ese animal que parece peligroso es lo que nos ayudo a sobrevivir cuando íbamos en taparrabos y la cautela ante ese grupo de chavales con la cabeza rapada y botas anormalmente abultadas es lo que hará que terminemos la noche sin demasiados percances. Pero por otra parte esta característica también suele conllevar que normalmente hagamos juicios de valor equivocados de personas o situaciones. Los prejuicios nos hacen ver peligros donde no los hay y en ocasiones dejarnos llevar por ellos nos hacen tomar decisiones que pese a parecer correctas lamentablemente son equivocadas. Este principio es el que usa Tom King como eje central en Días Fríos. Los humanos somos unos animales temerosos, miedosos, desconfiados y, sobretodo, expertos en juzgar a los demás por los prejuicios que tengamos sobre ellos.

Se han encontrado tres mujeres muertas, todas las pistas apuntan a Mr. Frio y Batman hace lo que mejor sabe hacer, darle caza y entregárselo a la justicia. Ahora solo la decisión de las 12 personas del jurado separa a Frio de la condena más dura a la que nunca se ha enfrentado. Todo parece claro para once de los miembros del jurado, pero el jurado número doce no parece tenerlo tan claro y tiene una visión algo distinta a lo sucedido, la visión de Bruce Wayne. King aprieta un poco más la complicada dicotomía Batman/Wayne confrontando los actos de cada personalidad. Por un lado las pruebas irrefutables que presenta la policía contra Frio, evidentemente facilitadas por Batman, dejan patente su culpabilidad. Pruebas que parecen evidencias demasiado claras y concisas que lo apuntan directamente sin dejar ningún género de duda. Por otra parte la otra cara de la moneda. Un Bruce Wayne analítico que incluso ante las pruebas, que el mismo ha ayudado a recabar, siente que algo no va como debería. El mejor detective del mundo pudo pasar algo por alto y el, mejor que nadie, lo sabe. Las piezas encajan demasiado bien y forman un cuadro en exceso perfecto… Su mente analítica sabe que eso no es posible, nada puede ser tan fácil en Gotham. El lo sabe y ha de convencer a once personas más de que es posible que por una vez Frio es inocente. Que deben de dejar a un lado los prejuicios y admitir que incluso las leyendas se equivocan.

King aborda el tema con una sensibilidad extrema. Y para hacer más patente el choque de personalidades nos muestra un Batman más oscuro, duro y violento que nunca. No muestra remordimientos ni compasión. Es un instrumento, una maquina, diseñada a cumplir un objetivo sin importar las decisiones morales que ello conlleve. Por el otro nos muestra a un Bruce Wayne vacilante y emocionalmente comprometido. Es consciente de que tal vez su alter ego ha fallado, que lo han engañado. Debe demostrar a otras personas que los símbolos también son falibles. Esa certeza lo empuja a la vez que lo devora por dentro. Debe demostrar a los demás que Batman está equivocado, que ha fallado…que él ha fallado.

Para acompañar a King tenemos a Lee Weeks. Un artista con un talento, casi, sin igual. El enfoque que hace del guión es magnífico. Sabe en todo momento como representar la frustración de Wayne y la brutal “eficiencia” de Batman. Para ello recurre a todos los recursos cinematográficos que se pueden adaptar al comic. Primeros y primerísimos primer planos abundan en las páginas de Días Fríos que acentúan la carga sentimental con la que Bruce Wayne encara sus argumentos se enfrentan a los planos americanos donde se representa a un Batman frio. Un vigilante calculador dispuesto a, casi todo, por castigar al culpable de estos asesinatos. Weeks aporta toda narratividad visual que necesita el guión para terminar de ser una pieza redonda y en conjunto funcionan con la fantástica precisión de la relojería suiza.

Pero con todo lo dicho, si me he de quedar con algo de este “Días Frios” sería con la historia que hace de prologo y que no es otra que un “Un día antes”. Una fantástica historia sobre como pasar página, aceptar que la vida pasa y que en la vida llega un momento en el que para ser feliz solo hay que apartarse a un lado y simplemente sentarse a observar y disfrutar de la vida. Una de las historias más bonitas y emocionalmente satisfactorias que vas a poder leer sobre el hombre murciélago.

Días Fríos es una magnifica y gratificante lectura, una demostración que aún se le puede sacar mucho a la relación de Batman y Bruce. Solo hay que saber hasta dónde se puede estirar para ver como tensan las costuras sin que se rompan. Encima ECC la reedita en una lujosa edición limitada con el dibujo original sin colorear, papel de gran gramaje, tapa dura y lomo de tela que deja bien claro que esta obra ha de estar en un lugar prominente de nuestra estantería.




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