Reseña: Batman, Caballero Blanco (Sean Murphy)

Uno de los problemas más graves que tienen series tan asentadas y longevas como Batman es el de la continuidad. Después de tantos años, tantas aventuras y tantos acontecimientos los personajes principales tienen cada vez más ataduras y el margen de maniobra del que los diferentes autores disponen para la creación es cada vez más estrecho.

Afortunadamente, las grandes editoriales son perfectamente conscientes de estas limitaciones y, llamémosles Elseworlds, What Ifs… o de cualquier otra manera, han creado espacios fuera de la continuidad para permitir a los diferentes autores jugar con total libertad con los diferentes personajes. De hecho, volviendo a Batman y a DC es precisamente en el seno de estos espacios creativos donde se han gestado algunas de las mejores historias del Caballero Oscuro, con obras tan conocidas y reconocidas como La broma asesina (Alan Moore, Brian Bolland), El regreso del Caballero Oscuro (Frank Miller) o Joker: Sonrisa Asesina (Jeff Lemire, Andrea Sorrentino).

En la actualidad DC Comics está recogiendo, de la mano de los autores más importantes del momento, todas estas historias bajo su sello DC Black Label y es ahí precisamente donde vamos a encontrar una de las miniseries más interesantes de los últimos años y que coincidiendo con el lanzamiento de una nueva edición por parte de ECC Comics se acerca hoy a la reserva. Estoy hablando de Batman: Caballero Blanco, la obra que coronó definitivamente a Sean Murphy como uno de los mejores autores completos de la actualidad.

Y no, el título de la miniserie no hace referencia a una nueva forma de presentarnos a Batman, que sigue siendo el viejo Caballero Oscuro de siempre. Es más, diría incluso que en esta ocasión se nos presenta más oscuro, amargado, cabreado, violento y solitario que nunca. Entonces… ¿quién es ese reluciente Caballero Blanco? Ojo, porque aquí está la gracia del asunto: nada más y nada menos que el Joker. O, mejor dicho, su alter ego Jack Napier.

Tranquilos, que no se trata de ningún espoiler. De hecho es ese precisamente el punto de partida de la historia. ¿Qué pasaría si, por alguna razón, el Joker se volviese cuerdo y desde esa recién estrenada cordura viese claramente el camino a seguir para acabar con el crimen, la corrupción y la desigualdad de las calles de Gotham? ¿Que pasaría si, en ese contexto, el propio Batman fuese parte del problema más que de la solución?

A partir de una premisa tan sencilla como original, Murphy plantea una de las historias más interesantes, potentes y con más jugo sobre la naturaleza de los principales protagonistas que hemos podido leer recientemente. Resulta brillante ir adentrándose en el discurso de Napier, que a través de argumentos lógicos y bien fundamentados, es capaz de convencernos de que Batman se ha convertido en un instrumento de los poderosos para seguir ejerciendo su poder y que posiblemente el mejor camino para Gotham fuese un camino sin el murciélago ni todo lo que este representa.

Y es que, no solo resulta capaz de convencernos a nosotros, sino a los habitantes de Gotham e incluso al mismísimo Batman, que tendrá que formar una imposible alianza con su eterno rival para acabar Neo Joker, con la nueva amenaza que la ausencia del Joker original ha creado en la ciudad. Una alianza sobre la que permanentemente sobrevolará la sombra de la duda: ¿es realmente posible que el Joker se haya curado? ¿Dónde termina el Joker y empieza Jack Napier? ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones? ¿El cambio es genuino? ¿Dónde está la trampa? Muchas preguntas cuyas respuestas solo podremos averiguar si nos sumergimos en la lectura de este Caballero Blanco.

Todo este buen hacer en el guión se ve potenciado por un dibujo que roza la excelencia. El arte del propio Murphy, con el apoyo de un impresionante Matt Hollingsworth en el color, tiene muchísima fuerza y brilla especialmente en la construcción de unas escenas de acción tan trepidantes que por momentos consiguen dejar al lector casi sin aliento. La composición y el sentido del ritmo son tan fluidas que una vez has comenzado la lectura, no encuentras el momento para dejarla hasta que, sin darte cuenta, te has comido sus 224 páginas de un tirón.

La excelente edición de ECC Ediciones, dentro de su Biblioteca DC Black Label, recoge con la elegancia que le da esa lujosa encuadernación en negro los ocho números en los que se publicó originalmente esta miniserie, además de las portadas originales intercaladas y las habituales portadas alternativas a modo de anexo al final del tomo recopilatorio. Si eres, como yo, de los que disfrutas con este tipo de obras alejadas del canon y de la continuidad del personaje, sin duda lo harás también con este Batman: Caballero Blanco. Una historia imprescindible que se ha ganado, por derecho propio, un lugar destacado entre las mejores historias jamás creadas del cruzado enmascarado y que, si te consideras aficionado al cómic, no deberías dejar escapar.

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