Reseña: Brain Rot (Fernando Llor / Carles Dalmau)

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¿Quién quiere un detective especializado en lo paranormal en un mundo donde “la paranormalidad es la normalidad”? Es decir, un universo poblado por zombis, zarigüeyas parlantes, personas hechas de globos, demonios, gnomos y toda clase de criaturas salidas de la fantasía y la cultura popular (y, de vez en cuando, algún que otro humano). Con semejante fauna campando a sus anchas por las páginas de Brain Rot, lo paranormal debería ser, precisamente, lo “normal”.

Pero no. En Brain Rot también pueden darse situaciones que rozan lo sobrenatural y, pensándolo bien, en un mundo donde puedes encontrarte en una sauna con la versión mexicana no sindicada de Papá Pitufo y un NPC de Minecraft (sí, mis ojos han visto eso), tampoco resulta tan descabellado imaginar que fantasmas y ovnis puedan existir.

De investigar estos casos tan peculiares —tanto en nuestra realidad como en la que han creado Fernando Llor y Carles Dalmau— se encargan Vega y Zariguella McCoy: una zombi y una zarigüeya parlanchina que se dedican a resolver expedientes con tintes sobrenaturales. Su objetivo es descubrir quién (o qué) se esconde tras las apariciones fantasmales de una mansión embrujada, el misterioso asesinato en una gasolinera, el monstruo de algún desguace y otros problemas igual de “especialitos”. Una especie de versión en cómic español de aquella pandilla de chavales que, acompañados de un perrete, resolvían misterios.

Pero, a diferencia de los amigos de Misterios S. A., a Vega y McCoy las cosas no les van precisamente bien. Su mala suerte —o sus malas decisiones, depende de cómo se mire— las ha llevado a sobrevivir aceptando encargos cada vez más extravagantes… que casi siempre terminan igual: misterio sin resolver y sin cobrar.

Aunque, como suele decirse, “nunca llueve eternamente”. De repente aparece la adinerada Patricia Soldekund, directora del centenario Hotel Miramar, para ofrecerles un nuevo caso: desentrañar los extraños sucesos que están ocurriendo en el hotel y que están haciendo desaparecer, de forma literal, a su clientela… y a su reputación.

Investigar si estos hechos son realmente sobrenaturales, si tienen explicación paranormal o si hay alguien detrás de todo será, en definitiva, un misterio más que resolver. Y, por fin, un trabajo con el que pagar alguna factura. La premisa pone en marcha un cómic que bebe del esquema clásico de las buddy movies: dos personajes muy distintos, que se llevan a matar, pero que en el fondo se quieren a rabiar. Vamos, lo de “para un roto siempre hay un descosido”.

Una fórmula que, como ya demostraron títulos como Arma Letal, Los gemelos golpean dos veces o Men in Black, funciona con la precisión de un reloj: aquí da lugar a una historia repleta de misterio, humor absurdo e irreverente, acción e incluso algún que otro momento tierno entre sus protagonistas. Todo ello con un ritmo que no decae y que busca, como premisa principal, la diversión más sana y satírica posible.

El apartado gráfico de la obra es tan llamativo como su refrescante guion. Rebosa dinamismo y personalidad: cada página está plagada de referencias reconocibles y los detalles de los escenarios invitan a detenerse en cada viñeta. Un estilo vibrante que, por momentos, recuerda a grandes series de animación como Gravity Falls o El asombroso mundo de Gumball, tanto por su colorido como por su puesta en escena.

En definitiva, Brain Rot es un cómic que combina a la perfección humor, sátira y un toque de misterio, todo ello envuelto en un estilo visual moderno y descarado. Una lectura ligera y accesible que, por encima de todo, busca entretener. La química entre los personajes, su carisma, su identidad visual y lo fresca que resulta la propuesta convierten a Brain Rot en uno de los mejores exponentes del cómic español actual.

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